Centro de Encuentros Culturales

CERÁMICA DE QUINCHAMALÍ

 

Quinchamalí es una localidad ubicada a 32 km al suroeste de Chillán en la región del Ñuble, Chile. Con una práctica alfarera que se ha desarrollado como el resultado de una tradición de carácter mestiza, la cual ha sido transmitida de generación en generación principalmente por vía femenina y familiar. Aunque también se pueden encontrar cultores hombres, quienes han aprendido a trabajar la cerámica de manera autodidacta.

Quinchamalí se caracteriza por la presencia de artistas -en su mayoría mujeres- quienes han dedicado su vida al oficio de la alfarería, utilizando como materia prima la greda, para elaborar diversos objetos reconocidos por su color negro, obtenido a partir de la cocción anaeróbica de las piezas, junto con las decoraciones incisas con motivos fitomorfos de flores, espigas o achurados, los cuales se rellenan con un color blanco producto de una mezcla denominada “colo”.

Las primeras artistas de Quinchamalí que aparecen registradas en investigaciones especializadas son las loceras Práxedes Caro, Rosa Zapata, Mercedes Muñoz, Riola Castro, Juana Romero, Anita García, entre otras. Antiguamente en la comunidad, había alrededor de cinco loceras por cada familia; pero en la actualidad, esta práctica ha dejado de ser un oficio común, por lo que cada vez se pueden ver menos loceras en los hogares del pueblo.

Junto con las localidades de Pomaire y Pitrén, Quinchamalí posee una alta tradición alfarera (García Roselló, 2007). A esta localidad se la ha definido como una unidad productiva doméstica con alta orientación comercial, con una producción de objetos cerámicos de carácter ornamental (zoomorfo y antropomorfo) como también utilitario.

Según el Ministerio de las Culturas, las Artes y del Patrimonio de Chile (2016) este tipo de cerámica tiene 16 etapas de producción, que van desde la recolección de las materias primas, la preparación de la pasta y su limpieza, para luego continuar con el modelado de la figura y el posterior tratamiento de su superficie (emparejamiento, raspado y bruñido con agua). Después, viene la aplicación de colo rojo con tratamientos secundarios de la superficie, como el bruñido en seco y el lustrado, junto a los detalles incisos, cochurado, cocción anaeróbica y la posterior aplicación del colo blanco en los motivos. Todos estos procesos técnicos, van acompañados de distintos momentos de secado ya que lo fundamental es que las piezas pierdan la mayor cantidad de agua, para asegurar su buena cocción y durabilidad.

De acuerdo a esto, la cerámica de Quinchamalí constituye un referente fundamental en la construcción de un imaginario de la cultura popular en Chile, siendo fuente de inspiración para diversos artistas e investigadores nacionales durante el siglo XX – entre ellos Nemesio Antúnez- quien consideró la importancia de esta producción visual, para el desarrollo de las artes contemporáneas chilenas.

Reseña realizada por Gabriela Campaña Gibson