Natalia Belén Montoya Lecaros es artista visual aymara nacida el 9 de agosto de 1994 en Iquique, Chile. Sus inicios en el arte se remontan a partir de varios enfoques, en un principio, desde su infancia con su participación en diversas agrupaciones ya sea en coros del Museo Regional de Tarapacá, en grupos de danza folklórica, como también de manera más individual en relación al dibujo.
En el año 2013 se trasladó a Santiago para comenzar sus estudios en la Licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Católica de Chile y de esta manera profesionalizar sus inquietudes artísticas. Posteriormente realizó un programa de formación pedagógica, una Maestría en Artes Visuales con mención Creación, y un Diplomado en creación textil y diseño de superficies en la misma casa de estudios.
En relación a su práctica artística, la obra de Natalia ha ido mutando y se ha ido ordenando a través del tiempo, en una primera instancia, estuvo relacionada a la exploración simultánea de diversas disciplinas como la fotografía, la performance, la escultura, la pintura y el textil. Sin embargo, actualmente, se ha enfocado hacia lo performativo y lo escultórico, con un importante protagonismo hacia el arte textil como tema de investigación. Debido a que Natalia busca explorar las zonas grises de lo que se entiende por arte, trabajando con temas relacionados a las artesanías, el folklore, las artes populares, las artes precolombinas, indígenas o los carnavales, generando con esto un desplazamiento hacia el arte contemporáneo, integrando a su obra lógicas de la instalación o el site specific para construir otros puentes de sentido.
En los últimos años, Nato Montoya ha estado estudiando los textiles utilizados en contextos ceremoniales y rituales de carnavales en diferentes territorios del mundo andino, centrándose en las decoraciones asociadas a dichos textiles, ya sea en las figuras que representan motivos relacionados a los ciclos agrícolas, los pompones, las cintas, los bordados, el uso de lentejuelas y en general los abalorios decorativos. Es por esto que en su práctica hay cruces de materialidades provenientes del textil como hilos sintéticos, lurex, acrílicos, o lanas; como también incorpora materiales como el cartón, el MDF, las pinturas acrílicas, las pastas para modelar o la porcelana en frío que le permite generar volúmenes y escultoridad a su obra.
De acuerdo a esto, Montoya también trabaja con los detalles y con la selección de elementos visuales, esto quiere decir que una de sus operaciones consiste en tomar una parte de algo que le parece interesante y ampliar su escala, para otorgarle grandiosidad a lo minúsculo. En esta acción busca representar la destreza con la que las y los artesanos trabajan y desarrollan su quehacer, alzando aquella belleza intrínseca de lo hecho a mano y del gusto popular. Como también visibiliza y engrandece aquellas decisiones que se toman con respecto a las combinaciones de colores, los materiales utilizados y en general a las diversas estéticas que los pueblos representan y que dan forma a sus prácticas, costumbres e identidades, como resistencias ante los universalismos y la cultura hegemónica.
Entre sus exposiciones más importantes se encuentran: Radiación ocre: tránsitos con el sol, Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile (2026); Jaguar en flor, Ventana Sur, Festival Belluard Bollwerk, Friburgo, Suiza (2025); Ajayu, Songs for the Changing Seasons, Klima Biennale 1, Viena, Austria (2024); Como aguita florida, Hifas Galería, Santiago, Chile (2024); Zumbido de Vientos, Judas Galería, Valparaíso, Chile (2024); El robo del dolor, Museo de Bellas Artes, Santiago, Chile (2023); Uywiri y la señora de las nubes de plata, Galería Espora, Santiago, Chile (2023); La piel que arrugan los perros cuando gruñen, Galería Macchina, Santiago, Chile (2021)